Y NOS SENTAMOS A LA MESA.

 

Hace unos días inauguramos nuestra nueva iniciativa para acercar nuestra casa, nuestros hechos y nuestra identidad de otro modo: sentados a la mesa y compartiendo platos de alta cocina. Hemos fusionado degustación, maridaje y gastronomía de máximo nivel con empresa, derecho, iniciativas y propuestas. Y el resultado nos ha dejado encantados y empeñados en profundizar el camino iniciado porque nos van las distancias cortas.

 

Los invitados para comenzar la serie no podían ser otros que la máxima autoridad institucional de la localidad de nuestra principal sede: el Alcalde de Don Benito, Don José Luis Quintana, y el teniente de alcalde Don Juan Antonio Merino. A las empresas, muchas veces, nos cuesta ser profetas en nuestra tierra pero nosotros sí cuidamos de ella y la tenemos muy presente siempre.

 

 

Comenzamos por esos “tomatitos que abren el apetito”, unos tomates cherry confitados con matices de distintas hierbas y especias frescas, donde ya entramos en materia porque sobraban presentaciones entre los comensales. Hablamos directamente del campo y la importancia del sector agro como motor de todo sin reservas y a su vez tirando y apostando por el tejido de servicios de Extremadura y esto también habría que incentivarlo e impulsarlo desde el sector público. Y entre el jugoso bocado de cada tomate nos quedamos con el de hierbabuena, quizás, pero sobre todo con ese aceite tan de la tierra que había animado y potenciado los sabores de los “cherrys” y sus adornos.

Siguió la degustación con un “Carpaccio de pulpo y verduritas crujientes”, que nos llevó de la tierra al mar y nos refrescó las ideas que surgieron en oleadas: hablamos de las oportunidades del urbanismo de la localidad y sus retos (la plaza por delante de la Iglesia de Santiago y por detrás), de los nuevos sectores a desarrollar, del cambio de modelo en la demanda de vivienda, de la limpieza de la ciudad y su importancia y los medios que se ponen y la necesidad de concienciación y colaboración ciudadana… Desde el mar, atrapados por la intensidad del pulpo y la naturalidad de las verduritas y sus texturas (muy conseguidas) lo vimos todo con meridiana claridad.

Y entonces nos llevaron otra vez a tierra firme, pero a sus capas de dentro, donde hay más humedad y cambian los aromas con un “Arroz meloso de boletus y trufa” perfecto de cocción y con sabores muy proporcionados y equilibrados. Y claro ante un arroz, algo más de sosiego para que las autoridades conocieran más en profundidad y con detalle quienes somos y lo que hacemos, nuestras distintas ramas y servicios y nuestras innovaciones y quedaron sorprendidos con nuestra apuesta por la innovación y nuestras investigaciones en materia de inteligencia artificial y tecnología aplicada al derecho. El arroz nos asentó a todos y sirvió para que el alcalde y el teniente de alcalde nos conocieran y reconocieran, más si cabe.

Y cuando nos acomodábamos a la tierra nos llevaron de nuevo al mar, pero esta vez a alta mar con un “Taco de bacalao a 65 grados con jugo de pimientos del piquillo”, y yo que hasta no hace mucho me sentía exclusivo de tierra adentro volví a descubrir mi afinidad con el océano y sus productos. Un bacalao excelente con el indiscutible aporte de valor que la “cocina a baja temperatura” da a su sabor y textura y el acompañamiento suave del jugo, que suma sin tapar ni esconder nada. Y pese al mar en calma y ese bacalao invitando a paladear, no decayó el ritmo de la conversación: destacando dificultades para avanzar cada uno en lo suyo (la Administración por los “corsetes” del sistema y las empresas por las trabas burocráticas, la fiscalidad…). Y con la delicadeza del bacalao nos pusimos tiernos y hasta hablamos del reciente pleno infantil de la localidad y la franqueza de los niños y su compromiso e interés en la limpieza y la ampliación y mejora de actividades deportivas y el carril bici.

Descubríamos que la política sólo nos interesaba en su versión de servicio público y para la gente cuando nos pusieron delante el “Taco de chuleta extremeña con jugo concentrado de carne”, y nos sobrevino la firmeza de reivindicar para nuestra Extremadura todo aquello que le falta y es esencial para competir: infraestructuras (el dichoso tren como paso y no como única medida), la necesidad de cláusulas sociales en licitaciones para potenciar y fomentar las oportunidades de las empresas extremeñas, y se analizaron las importantes inversiones empresariales en la zona y la pujanza del tejido empresarial y emprendedor en la localidad y su alta consideración. Esa austeridad y autenticidad del taco de chuleta que disfrazaba y disimulaba una ternura agradable sin ser excesiva y la fuerza del sabor, nos hizo vernos y sabernos muy extremeños, en lo bueno y en lo malo. Y sorprendentemente nos asaltó la vis conquistadora y eso nos llevó a hablar de innovaciones y el papel de esta firma como pionera y su valor diferencial.

 

 

Pero claro, vino la dulzura del postre con su “Chocolate, torrefactos y vainilla” y con el paladar edulcorado pero también equilibrado y salpicado de matices, donde el chocolate brillaba con el impulso del torrefacto hasta lindar con un pequeño amargor suave y agradable que luego era saneado en su justo término por la vainilla, convinimos en las bondades del formato de reunión y la intención de sumar personalidades del mundo empresarial, cultural, deportivo, emprendedor y social de nuestro entorno para dar continuidad a una forma de ser y de encontrarse donde lo rico de la comida acompaña la riqueza de escucharse.

Pero naturalmente no hay comida que se precie sin un caldo que la riegue y realce y ahí estuvieron respondiendo los vinos de la  “Bodega de Pago los Balancines” con su Alunado, donde disfrutamos de un tinto vestido de blanco, curioso y especial; sus tintos de alta gama y sensibilidades diversas, firmes y variados en boca pero siempre agradables. Y fueron los vinos los que ratificaron que podemos competir con cualquiera, aspirar a todo, innovar y aportar valor, y que en las distancias cortas somos únicos. Y con el vino la gracia y las gracias a quienes nos miran y nos ven, se acercan y confían, y hoy especialmente a los invitados. Y con el vino el reconocimiento al talento joven y al emprendimiento del cocinero de “la casa” y también a su casa, “Polo Opuesto”, porque la alta cocina que nos regaló nos sirve para entender de innovación, de esfuerzo, de atrevimiento y de disfrute, de sorpresa y de ilusión. Y ellos, Polo Opuesto, y él, Alberto Nieto, son aquello que necesitamos: talento bien formado y con experiencias profesionales vividas en muchos sitios, dispuestos a arriesgar por Extremadura y desde Extremadura.